sábado 18 de septiembre de 2010

Editorial Septiembre

Estimadas/os amigas/os:
Está siendo un año especial, este 2010. Comenzamos esperando des/encontrarnos en una celebración nacional con sus claros y oscuros no resueltos, ambientados en una sociedad degradada por el individualismo, el consumo y la insolidaridad. A poco andar, la pacha mama nos abre con fuerza sus entrañas varias veces potente, ayudando a gritar nuestros desvelos y proponernos reinventar nuestro futuro.
Muchos se disfrazaran, bailaran, hundirán sus cuerpos en mostos relajadores y vomitarán en las esquinas, sus frustraciones centenarias. Pero el tufillo neoliberal no impedirá que en nuestras retinas soporizadas, se mantengan las imágenes que nos vienen desde los susurros de los nortes y los sures de este país, anunciando/denunciando que nuestra vidas, se han hecho de esas manos y muchas más que hoy todavía no son invitadas a celebrar.
En estos días de septiembre, las élites económicas, políticas e intelectuales se alejaran de la urbe “a descansar en familia”, dejándola en manos de la policía y el pueblo. Las calles se llenarán de la gente común, abarrotando los espacios públicos con sus banderas, volantines, vestimentas típicas, cuecas, garrafas, asados, ansiedades, depresiones, esperanzas. Son días en que vamos a ejercitar nuestras sonrisas, sentir el viento primaveral, recordar a nuestros seres queridos, alimentar el deseo de estar en paz. Conversaremos unos con otros de nuestras nostalgias y alegrías. El bombardeo medial y consumista, aplacará las ganas de muchos pero otros tantos, seguiremos vivos por esos instantes.
Los territorios se acercarán a nuestros pies. Sabemos que nos queda mucho tiempo para continuar este “hacer camino al andar”. Mientras tanto, mantendremos nuestras atenciones en esas voces de nuestros nortes y sures que siguen allí, alimentando el porvenir de un otro mundo posible.

Eusebio Nájera
COPESO